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El Imperio otomano: auge, desintegración y su huella duradera en Medio Oriente

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Retrato de Suleimán el Magnífico, sultán del Imperio otomano en el siglo XVI, con un turbante blanco y túnica bordada, de pie frente a un paisaje panorámico de Constantinopla. Al fondo se distinguen la Hagia Sophia, minaretes, barcos navegando en el Bósforo y una ciudad vibrante que simboliza el poder y esplendor del imperio en su apogeo.

El Imperio otomano fue una de las entidades políticas más duraderas y extensas de la historia, con casi seis siglos de existencia (ca. 1299–1922) y dominios que se extendieron por tres continentes: Europa sudoriental, Anatolia y el Levante, el norte de África y partes de la península Arábiga. Alcanzó su máxima expansión entre finales del siglo XVII y fines del siglo XVIII, y su disolución tras la Primera Guerra Mundial reconfiguró el mapa de Medio Oriente y de los Balcanes. Comprender sus mecanismos internos, las causas de su caída y las consecuencias que dejó en el mundo árabe y en Turquía es indispensable para interpretar conflictos, fronteras y dinámicas políticas actuales. 

Estructura y gobernanza: de las provincias a los “millets”

A diferencia de los imperios coloniales europeos, el otomano fue una monarquía islámica de carácter imperial y multiétnico que articuló su gobierno a través de provincias (eyalets y, más tarde, vilayets) y de un sistema confesional-administrativo conocido como millet. Este último permitía a comunidades religiosas no musulmanas (griegos ortodoxos, armenios, judíos, entre otras) conservar su jerarquía e instituciones internas bajo la supervisión imperial, a cambio de lealtad al sultán y pago de impuestos. Ese entramado jurídico-social amortiguó tensiones durante siglos y explica parte de la resiliencia imperial frente a crisis recurrentes. 

A partir del siglo XIX, especialmente durante el período de Tanzimat (1839–1876), el Imperio impulsó reformas administrativas, fiscales y militares para centralizar el poder, modernizar el ejército, racionalizar la recaudación y redefinir la relación Estado-súbditos. Aunque hubo avances —constitución de 1876, nuevas leyes comerciales y penales—, las reformas resultaron desiguales y chocaron con resistencias internas, intereses de potencias europeas y crisis fiscales. 

Causas de la caída: una suma de presiones internas y externas

1) Debilidades fiscales crecientes y tutela financiera europea

Desde mediados del siglo XIX, la combinación de gastos militares, guerras regionales, pérdida de territorios tributarios y acceso a crédito externo en condiciones adversas condujo a una crisis de deuda. Tras la suspensión de pagos de 1875, el Decreto de Muharrem (diciembre de 1881) redujo formalmente la deuda pero, a cambio, estableció la Administración de la Deuda Pública Otomana (OPDA), una institución controlada por los acreedores europeos que administraba ingresos fiscales clave (p. ej., monopolios de sal y tabaco, ciertos aranceles). En la práctica, la OPDA se convirtió en un órgano autónomo dentro del aparato imperial y un mecanismo estructural de injerencia económica extranjera. 

2) Las “capitulaciones” y la erosión de la soberanía económica y jurídica

Desde la Edad Moderna, los sultanes habían concedido capitulaciones a potencias europeas —privilegios comerciales y judiciales para sus súbditos— que, con el tiempo, devinieron un régimen asimétrico: comerciantes extranjeros gozaban de extraterritorialidad, exenciones fiscales y trato preferente, lo que restaba capacidad regulatoria al Estado en su propio territorio y favorecía a intermediarios occidentales. Esa arquitectura jurídica-comercial condicionó la industrialización, limitó la recaudación y amplificó la dependencia financiera. 

3) Transformaciones militares, nacionalismos y pérdida de periferias

El imperio se adaptó y reformó de forma discontinua y no existió una “decadencia lineal” como sugería la vieja tesis de la decadencia; la historiografía reciente la ha matizado hablando más bien de “transformación” y “crisis” en diálogo con cambios paralelos en Europa. Sin embargo, desde fines del siglo XVIII y a lo largo del XIX, el equilibrio militar se inclinó gradualmente a favor de potencias europeas y de movimientos nacionalistas en los Balcanes. Las guerras balcánicas (1912–1913) y la independencia de territorios en Europa redujeron el peso demográfico y fiscal de provincias clave. El resultado fue una metrópoli más reducida, con menos colchones periféricos y crecientes vulnerabilidades estratégicas. 

4) Reformismo y giro nacionalista: de los Jóvenes Otomanos al Comité de Unión y Progreso

El movimiento de los Jóvenes Turcos (coalición reformista y nacionalista) impulsó la restauración constitucional en 1908. El Comité de Unión y Progreso (CUP), su núcleo dirigente, procuró centralización estatal, “turquificación” administrativa y modernización acelerada. Las reformas convivieron con conflictos étnicos y con políticas coercitivas en periferias árabes y armenias; lejos de estabilizar, la aceleración y el recentralismo alimentaron resistencias locales y tensiones con potencias europeas. 

5) La Primera Guerra Mundial y el colapso geopolítico

La entrada del Imperio en la Primera Guerra Mundial del lado de las Potencias Centrales selló su suerte. En 1916, Sykes-Picot definió en secreto zonas británicas y francesas de control e influencia en las provincias árabes, anticipando la partición del espacio otomano en Medio Oriente. Tras la derrota, el Tratado de Sèvres (1920) —no ratificado— intentó desmembrar Anatolia y establecer mandatos internacionales, mientras que la resistencia nacional turca encabezada por Mustafa Kemal Atatürk revertiría esas cláusulas y conduciría al Tratado de Lausana (1923), que reconoció la soberanía de la República de Turquía en fronteras más reducidas. 

Santa Sofia

Balance

La caída del Imperio fue el resultado de presiones acumulativas: una base fiscal constreñida y parcialmente intervenida, un régimen comercial-jurídico desfavorable, derrotas y dislocaciones territoriales, choques nacionalistas y la apuesta —finalmente perdedora— en la Gran Guerra. La salida kemalista cerró el ciclo imperial, pero abrió otro: la construcción de Estados nacionales sobre los restos de provincias otomanas y bajo el influjo de las potencias vencedoras.

¿Qué Estados actuales ocuparon territorios otomanos?

La herencia territorial otomana es vasta y heterogénea. A grandes rasgos, Estados actuales que estuvieron íntegros o en parte bajo administración, soberanía o vasallaje otomano incluyen:

Anatolia y Tracia oriental: Turquía (núcleo sucesor).

 Balcanes y Europa sudoriental: Grecia, Bulgaria, Rumanía (vínculo histórico con Valaquia y Moldavia como principados vasallos; Dobrudja), Serbia, Montenegro, Bosnia y Herzegovina, Albania, Macedonia del Norte, Kosovo, Hungría (parte central durante los siglos XVI–XVII), Croacia (zonas interiores en varios periodos), y sectores hoy en Eslovaquia (sandjak de Uyvar a fines del siglo XVII).  Cáucaso y Europa oriental (en periodos variables u ocupación temporal): partes de Ucrania (Podolia y litoral norte del mar Negro en distintas fases), Moldavia (hoy República de Moldavia) bajo suzeranía a través del Principado de Moldavia; episodios en zonas de Georgia y Armenia occidentales en la disputa con Irán safávida.

 Levante y Mesopotamia: Siria, Líbano, Israel y los Territorios Palestinos, Jordania (Transjordania), Irak (vilayets de Mosul, Bagdad y Basora). 

Península Arábiga: Arabia Saudita (especialmente el Hiyaz con La Meca y Medina), Kuwait (contactos y reclamaciones en el marco de Basora), Catar (presencia otomana en la segunda mitad del siglo XIX), partes de Yemen (Sanaá y Tihama durante dos períodos). 

Mediterráneo oriental: Chipre (otomana desde 1571, administrada por el Reino Unido desde 1878 y anexionada por éste en 1914). 

Norte de África: Egipto (eyalet y luego jedivato bajo suzeranía otomana hasta 1914), Libia (Tripolitania, Cirenaica), Túnez y Argelia (regencias). Asimismo, Sudán fue administrado por Egipto bajo suzeranía otomana durante gran parte del siglo XIX. 

Nota: la relación de cada territorio con Estambul varió en el tiempo (administración directa, vasallaje, ocupación temporal). La enumeración se basa en la cartografía histórica y en la evolución provincial del Imperio. 

Bazar de Estambul en el Imperio Otomano

Cómo se reordenó Medio Oriente tras 1918

La derrota otomana y el rediseño posbélico cristalizaron en mandatos de la Sociedad de Naciones dirigidos por Reino Unido y Francia sobre las provincias árabes. Este arreglo —prefigurado por Sykes-Picot (1916)— definió nuevas entidades políticas y fronteras que, con ajustes, devinieron Estados independientes entre 1932 y 1946.

1) Mandato francés en Siria y el Líbano

La Sociedad de Naciones otorgó a Francia el Mandato sobre Siria y el Líbano (1923). Francia organizó el territorio en varias entidades (Estado de Damasco, Estado de Alepo, Estado alauita, Sanjacado de Alejandreta/Hatay y Gran Líbano). El Gran Líbano fue proclamado el 1 de septiembre de 1920 por el general Henri Gouraud, multiplicando el peso territorial y demográfico respecto del antiguo Mutasarrifato del Monte Líbano. Siria y Líbano culminaron su independencia formal en la década de 1940. 

2) Mandatos británicos en Palestina y (de facto) en Irak y Transjordania

Palestina: el Mandato para Palestina (1922) incorporó la Declaración Balfour (1917), comprometiendo al Reino Unido con el “establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío” y la salvaguarda de los derechos civiles y religiosos de “todas las comunidades existentes”. El mandato preveía la evolución de instituciones de autogobierno, sin resolver la tensión entre proyectos nacionales en disputa.  Transjordania (actual Jordania): en 1921, Reino Unido estableció el Emirato de Transjordania bajo Abdullah, dentro del marco del Mandato de Palestina pero con un estatus administrativo diferenciado (exclusión de las disposiciones sobre hogar nacional judío mediante el Artículo 25). Progresivamente amplió su autonomía hasta su independencia (1946).  Irak: el territorio iraquí moderno se formó uniendo los vilayets de Mosul, Bagdad y Basora. El régimen mandatorio británico (1918–1932) derivó en la creación del Reino de Irak y su ingreso a la Sociedad de Naciones en 1932. La articulación de esas provincias integró kurdos, árabes suníes y chiíes bajo una misma monarquía hashemita, con tensiones internas desde el inicio. 

3) Arabia: del Hiyaz hashemita a la Arabia Saudita

Durante la guerra, el Hiyaz se independizó (1916) bajo los hachemíes, pero en 1925 fue conquistado por Ibn Saud. En 1927, el Tratado de Yeda reconoció la soberanía de Ibn Saud sobre Hiyaz y Najd, y en 1932 se proclamó el Reino de Arabia Saudita. Ese viraje selló el traslado del eje del poder árabe desde las viejas provincias otomanas del Hiyaz hacia un reino peninsular unificado, con consecuencias geopolíticas profundas tras el descubrimiento de petróleo. 

Consecuencias estructurales que persisten hoy en Medio Oriente

A) Fronteras y Estados con genealogía otomana y mandatoria

Muchas fronteras interestatales actuales derivan de decisiones adoptadas entre 1916 y 1923 (Sykes-Picot, San Remo, Sèvres, Lausana) y de los mandatos. Irak, Siria, Líbano y Jordania se constituyeron como unidades político-administrativas nuevas —no “naciones-Estado” preexistentes— a partir de vilayets y sandjaks otomanos. La inexistencia de alineamientos perfectos entre líneas administrativas y mosaicos étnico-confesionales generó minorías transfronterizas con aspiraciones nacionales (v. gr., los kurdos, repartidos entre Turquía, Siria, Irak e Irán). El Tratado de Sèvres llegó a prever una posible entidad kurda (arts. 62–64), pero el arreglo definitivo de Lausana no la incluyó. 

B) La cuestión palestina-israelí

La combinación de la Declaración Balfour (1917) y del Mandato para Palestina (1922) institucionalizó un doble compromiso británico —hogar nacional judío y derechos de las comunidades árabes existentes— que fue fuente de conflicto estructural. Tras el fin del mandato y la guerra de 1948, el problema se internacionalizó; sus raíces legales y políticas están en ese diseño mandatorio posotomano. 

C) Construcción estatal y tensiones sectarias

En Irak, la amalgama de Mosul (de mayoría kurda), Bagdad (predominantemente árabe suní) y Basora (con fuerte presencia chií) bajo una monarquía instaurada por la potencia mandataria creó desde el arranque equilibrios frágiles. La gestión de la diversidad étnico-sectaria y la distribución de recursos (petróleo) marcaron la política iraquí de largo plazo. 

En Siria y Líbano, la ingeniería territorial francesa —con el Gran Líbano y la multiplicación de entidades— dejó sistemas consociativos y repartos confesionales (sobre todo en Líbano) que aún condicionan la gobernabilidad. En Siria, la centralización baazista del siglo XX respondió, en parte, a esa cartografía heredada. 

D) Turquía: continuidad estatal y ruptura imperial

Mientras el mundo árabe transitaba mandatos e independencias, Turquía emergió con una narrativa de ruptura (laicismo, nacionalismo cívico, soberanía sobre el Bósforo y los Dardanelos tras 1936) y con un proyecto de homogeneización nacional. La memoria imperial persiste como referente simbólico y estratégico, pero el marco jurídico-territorial de Lausana fijó los contornos de la república moderna. 

E) La península Arábiga y los lugares santos

El paso del Hiyaz hashemita a la Arabia Saudita redefinió la autoridad sobre los lugares sagrados (La Meca y Medina) y colocó a Riad como actor central del mundo suní, con proyección religiosa y, desde mediados del siglo XX, petrolera. La ruptura con el mosaico provincial otomano peninsular dio paso a un Estado centralizado que reorganizó rutas de peregrinación, fiscalidad y alianzas con potencias externas. 

Baklava del Imperio Otomano

Síntesis de factores explicativos

Economía política del imperio tardío: la OPDA y las capitulaciones son los dos pilares para entender la pérdida de autonomía fiscal y regulatoria en el siglo XIX. La primera institucionalizó la tutela de acreedores europeos; las segundas consolidaron regímenes de privilegio comercial y extraterritorialidad que mermaron ingresos y capacidad coercitiva.  Transformación más que “decadencia”: la historiografía actual subraya un proceso de ajuste a la modernidad geopolítica y económica, con episodios de reforma y contrarreforma, más que un declive uniforme desde Solimán. Aun así, la combinación de presiones externas y nacionalismos minó las periferias hasta volver insostenible el edificio imperial.  Guerra total y partición: la Primera Guerra Mundial no fue un accidente sino el catalizador que alineó decisiones previas (Sykes-Picot) con el nuevo régimen internacional de mandatos y con el intento —fallido— de Sèvres de desmembrar Anatolia, revertido por la guerra de independencia turca y sancionado en Lausana.  Nacimiento de Estados y problemas no resueltos: Medio Oriente heredó fronteras administrativas convertidas en fronteras internacionales; en varios casos, sin correspondencia perfecta con identidades étnicas o sectarias. De ahí derivan conflictos de larga duración: el cuestionamiento kurdo del arreglo de 1923, la cuestión palestina y distintos contenciosos fronterizos. 

Escudo del Imperio Otomano

Conclusión

El Imperio otomano no “se derrumbó” por una sola causa ni en un momento específico: su final fue la culminación de tensiones acumuladas —fiscales, institucionales y geopolíticas— y de decisiones estratégicas tomadas en un entorno internacional adverso. La Administración de la Deuda, las capitulaciones y el juego de las potencias europeas condicionaron su margen de maniobra económico; las pérdidas territoriales en Europa y el auge de nacionalismos minaron su legitimidad; y la Primera Guerra Mundial activó planes de partición que cristalizaron en mandatos y nuevos Estados.

El legado para Medio Oriente es palpable: fronteras y estructuras estatales con origen en vilayets otomanos y en mapas trazados entre 1916 y 1923; tensiones étnico-confesionales insertas en diseños institucionales coloniales; y Estados que, en su mayoría, heredaron economías primario-exportadoras y administraciones centralizadas. Comprender esa genealogía no resuelve los conflictos de hoy, pero ofrece un marco sólido para analizarlos con rigor histórico y sin mitos.

Fuentes consultadas

Encyclopaedia Britannica – Ottoman Empire | Facts, History, & Map. https://www.britannica.com/place/Ottoman-Empire

Encyclopaedia Britannica – Decline of the Ottoman Empire. https://www.britannica.com/place/decline-of-the-Ottoman-Empire-2230672 

Encyclopaedia Britannica – The decline of the Ottoman Empire (1566–1807). https://www.britannica.com/place/Ottoman-Empire/The-decline-of-the-Ottoman-Empire-1566-1807 

Encyclopaedia Britannica – Decree of Muharrem (1881). https://www.britannica.com/topic/Decree-of-Muharrem 

Encyclopaedia Britannica – Ottoman Public Debt Administration. https://www.britannica.com/topic/Ottoman-Public-Debt-Administration

Encyclopaedia Britannica – External relations (capitulaciones, diplomacia). https://www.britannica.com/place/Ottoman-Empire/External-relations

Saylor/League of Nations – Sykes–Picot Agreement (texto). https://worldjpn.net/documents/texts/pw/19160516.T1E.html  (alternativa en PDF: Saylor)

Archivo de Internet – Treaty of Sèvres (1920, texto). https://archive.org/download/TS00113/TS0011_text.pdf

Brigham Young University (WWI Docs) – Treaty of Lausanne (1923, texto completo). https://wwi.lib.byu.edu/index.php/Treaty_of_Lausanne

Encyclopaedia Britannica – Young Turks; Committee of Union and Progress. https://www.britannica.com/topic/Young-Turks-Turkish-nationalist-movement ; https://www.britannica.com/topic/Committee-of-Union-and-Progress

1914–1918 Online – Mesopotamia, British Mandate for. https://encyclopedia.1914-1918-online.net/article/mesopotamia-british-mandate-for/?format=pdf

U.S. Office of the Historian (FRUS) – Convención franco-británica sobre Mandatos (1920). https://history.state.gov/historicaldocuments/frus1921v01/d113

Avalon Project (Yale) – Mandate for Palestine (1922, texto). https://avalon.law.yale.edu/20th_century/palmanda.asp ; Balfour Declaration (1917). https://avalon.law.yale.edu/20th_century/balfour.asp

UN Digital Library – Text of Mandate for Palestine (confirmado por el Consejo, 24 jul. 1922). https://digitallibrary.un.org/record/829707

NDU–LERC (documento) – French Mandate for Syria and the Lebanon (texto). https://www.ndu.edu.lb/lerc/resources/french%20mandate%20for%20syria%20and%20the%20lebanon.pdf

FRUS 1922 – Aprobación del Mandato para Siria y Líbano (Consejo de la Sociedad de Naciones). https://history.state.gov/historicaldocuments/frus1922v02/d110 

AUB (American University of Beirut) – Emergence of Greater Lebanon (proclamación, 1 sep. 1920). https://online-exhibit.aub.edu.lb/exhibits/show/emergence-of-greater-lebanon/reports–and-administrative-qu

Encyclopaedia Britannica – Hejaz; History of Saudi Arabia; Ibn Saud. https://www.britannica.com/place/Hejaz ; https://www.britannica.com/topic/history-of-Saudi-Arabia ; https://www.britannica.com/biography/Ibn-Saud

Encyclopaedia Britannica – Iraq: British occupation and mandatory regime (formación uniendo Mosul, Bagdad, Basora). https://www.britannica.com/place/Iraq/The-governorship-of-Midhat-Pasa ; https://www.britannica.com/place/Iraq/The-fall-of-the-Mamluks-and-the-consolidation-of-British-interests

Wikipedia (con fines complementarios y de corroboración cartográfica general): Ottoman Empire (contexto y mapa de extensión); Mandate for Palestine; Emirate of Transjordan; Treaty of Sèvres; Ottoman decline thesis. https://en.wikipedia.org/wiki/Ottoman_Empire ; https://en.wikipedia.org/wiki/Mandate_for_Palestine ; https://en.wikipedia.org/wiki/Emirate_of_Transjordan ; https://en.wikipedia.org/wiki/Treaty_of_S%C3%A8vres ; https://en.wikipedia.org/wiki/Ottoman_decline_thesis

Nota metodológica: Las fuentes académicas primarias (textos de tratados y mandatos) y secundarias de referencia (Britannica, 1914–1918-Online, FRUS/Dept. of State, AUB) sustentan las afirmaciones centrales de este artículo: territorialidad y cronología del imperio; naturaleza de las capitulaciones y de la OPDA; diseño y contenido de Sykes-Picot, Sèvres y Lausana; estructura y efectos de los mandatos; y procesos de formación estatal en Irak, Siria, Líbano, Palestina/Transjordania y Arabia Saudita. Donde se mencionan listados de países modernos, se hace con carácter explicativo y se apoya en la cartografía histórica de Britannica y síntesis enciclopédicas.

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